El Gobierno de España ha presentado a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como candidata a dirigir la Organización Internacional del Trabajo. La votación se celebrará el 16 de noviembre y enfrentará a la dirigente española con el actual responsable del organismo, Gilbert F. Houngbo.
Una candidatura con dimensión histórica
El Gobierno español ha decidido presentar oficialmente a Yolanda Díaz como candidata a la OIT, el organismo especializado de Naciones Unidas encargado de promover el trabajo decente, los derechos laborales y la justicia social. El anuncio ha sido respaldado públicamente por el presidente Pedro Sánchez, quien ha destacado la experiencia de la vicepresidenta en la negociación de reformas laborales y en el diálogo con sindicatos y empresas.
La candidatura tiene un componente histórico. En caso de resultar elegida, Díaz se convertiría en la primera mujer y en la primera persona española que dirige la Organización Internacional del Trabajo desde su fundación. La institución cuenta actualmente con 187 Estados miembros y es la única agencia de Naciones Unidas cuya estructura integra formalmente a gobiernos, organizaciones empresariales y representantes de los trabajadores.
La vicepresidenta ha señalado que su candidatura pretende representar no solamente a España, sino también a Europa, al denominado Sur Global y al conjunto de la comunidad internacional. Su presentación se produce después de varios años de participación continuada en las conferencias y reuniones de la organización celebradas en Ginebra.
En junio de 2026, durante la Conferencia Internacional del Trabajo, Díaz defendió la necesidad de preservar los valores fundacionales de la institución ante la crisis del multilateralismo, la transformación digital, la inteligencia artificial y el crecimiento de las tendencias desreguladoras. También advirtió de que las dificultades económicas no deberían provocar un debilitamiento de las normas laborales internacionales.
Cómo se elegirá al próximo responsable de la OIT
La elección no dependerá de una votación de los 187 países que forman parte de la organización. La decisión corresponde a los 56 miembros titulares del Consejo de Administración de la OIT, el órgano ejecutivo encargado de establecer las políticas generales y elegir a la persona que ocupa la Dirección General.
Ese Consejo está formado por 28 representantes gubernamentales, 14 representantes de los empleadores y 14 representantes de los trabajadores. Esta distribución convierte la votación en un proceso diferente al de otros organismos internacionales, ya que los gobiernos no controlan por sí solos todos los sufragios.
La votación secreta está programada para el 16 de noviembre de 2026. El plazo para registrar nuevas candidaturas permanecerá abierto hasta el 14 de agosto, por lo que todavía podría incorporarse algún aspirante adicional. El actual director general, Gilbert F. Houngbo, ya ha iniciado el proceso para intentar continuar al frente del organismo.
Houngbo, ex primer ministro de Togo, fue elegido en marzo de 2022 y se convirtió en el primer africano que dirigía la institución. Su mandato comenzó el 1 de octubre de aquel año y finalizará el 30 de septiembre de 2027. La persona ganadora de la próxima elección asumirá el puesto el 1 de octubre de 2027, según el calendario oficial publicado por la OIT.
Por tanto, una posible victoria de Díaz no provocaría su salida inmediata del Gobierno español. La vicepresidenta podría continuar al frente del Ministerio de Trabajo hasta el inicio del nuevo mandato internacional.

Recreación editorial de los 56 miembros titulares del Consejo de Administración elegirán mediante votación secreta a la próxima persona responsable de la OIT.
El balance laboral que presenta Yolanda Díaz
La principal carta de presentación de Díaz será su trayectoria como ministra de Trabajo desde enero de 2020. Durante esta etapa, su departamento impulsó la reforma laboral pactada con los principales sindicatos y organizaciones empresariales, el sistema de expedientes de regulación temporal de empleo aplicado durante la pandemia, la regulación del teletrabajo y la denominada ley de repartidores de plataformas digitales.
La reforma laboral contribuyó a reducir el peso de los contratos temporales sobre el empleo asalariado. También se produjeron sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional y España superó los 22 millones de trabajadores ocupados, aunque la evolución favorable del mercado laboral responde igualmente al crecimiento económico y a otros factores nacionales e internacionales.
Díaz ha defendido además la incorporación de normas internacionales sobre el trabajo doméstico, la pesca, la violencia y el acoso laboral. Esta política de ratificaciones ha reforzado su relación institucional con la OIT y forma parte de la argumentación del Gobierno para respaldar su candidatura.
Sin embargo, su gestión también ha encontrado obstáculos. La propuesta para reducir la jornada laboral máxima hasta las 37 horas y media semanales no consiguió el respaldo parlamentario necesario. En los últimos años se ha deteriorado además la relación entre el Ministerio de Trabajo y la patronal, que se ha desmarcado de varias iniciativas promovidas por Díaz.
Esta situación permitirá a sus críticos cuestionar su capacidad para conseguir acuerdos tripartitos fuera de España. Sus partidarios, por el contrario, destacarán los pactos alcanzados durante la pandemia y la negociación de la reforma laboral como ejemplos de diálogo social en momentos especialmente complejos.
Los apoyos y los obstáculos de la candidatura
El bloque sindical podría convertirse en uno de los principales apoyos de Yolanda Díaz. Fuentes de los sindicatos españoles han considerado que cuenta con una trayectoria adecuada para asumir la dirección, aunque las organizaciones sindicales no promovieron formalmente su candidatura y el respaldo internacional de los representantes de los trabajadores no está garantizado en su totalidad.
El escenario parece más complicado entre los 14 representantes empresariales. La CEOE ha advertido de que el debate sobre la OIT no debería utilizarse como una confrontación ideológica entre modelos económicos más regulados y otros más flexibles. La patronal mantiene importantes diferencias con el Ministerio de Trabajo sobre la jornada laboral, el registro horario, la participación sindical en las empresas y otras reformas.
Los 28 votos gubernamentales serán previsiblemente decisivos. España tendrá que desarrollar una campaña diplomática para obtener apoyos entre países europeos, latinoamericanos, africanos y asiáticos. Entre los gobiernos con representación titular se encuentran Alemania, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, Reino Unido, Perú, República Dominicana y Uruguay.
La elección no seguirá necesariamente las divisiones políticas tradicionales. Cada Gobierno deberá tener en cuenta sus relaciones internacionales, sus alianzas regionales, sus posiciones sobre regulación laboral y su valoración de la actual dirección de la organización.
Una OIT condicionada por la crisis financiera
La candidatura se presenta en un momento especialmente delicado para la institución. La OIT ha reconocido que afronta problemas de liquidez debido al retraso en el pago de las contribuciones obligatorias de varios Estados miembros y ha comenzado a estudiar medidas de contingencia ante un posible déficit de ingresos.
Estados Unidos concentra una parte importante de las cantidades pendientes. Según datos comunicados por la propia organización y recogidos por El País, la deuda estadounidense alcanza los 257 millones de francos suizos. También existen contribuciones pendientes de otros países, una situación que podría obligar a reducir programas o limitar recursos humanos.

Recreación editorial de cómo la inteligencia artificial, el empleo en plataformas, el trabajo de cuidados y la protección de los derechos laborales marcarán el próximo mandato.
Los sindicatos españoles han acusado a la actual dirección de ceder ante determinadas posiciones impulsadas desde Washington, especialmente en debates relacionados con el derecho de huelga, la igualdad de género y la protección de determinados colectivos. Estas acusaciones son rechazadas o matizadas desde otros sectores, que alertan contra una excesiva politización de la organización.
La propia OIT sostiene que sus dificultades forman parte de una crisis financiera más amplia que afecta al sistema de Naciones Unidas y que está provocada por los retrasos en las aportaciones de varios Estados. La próxima dirección deberá afrontar, por tanto, no solo debates ideológicos sobre el futuro del trabajo, sino también un importante problema presupuestario.

