Erupción del volcán de Fuego en Guatemala con 1.700 personas evacuadas

Volcán de Fuego en Guatemala: una erupción que deja 1.700 evacuados

Guatemala mantiene activado un amplio dispositivo de emergencia por la intensificación del volcán de Fuego. Alrededor de 1.700 personas permanecen en albergues, tres departamentos se encuentran en alerta roja y las autoridades consideran decisivas las próximas horas por el riesgo de nuevos flujos de ceniza, rocas y lodo volcánico.

Guatemala mantiene la alerta por el volcán de Fuego

La erupción del volcán de Fuego mantiene en alerta a las comunidades situadas en los departamentos guatemaltecos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango. Las autoridades elevaron el nivel de emergencia a rojo en las zonas más amenazadas después de que la actividad volcánica aumentara y obligara a evacuar preventivamente varios núcleos de población.

Unas 1.700 personas permanecían en albergues mientras los equipos de emergencia vigilaban la evolución del cráter y las barrancas que descienden desde el volcán. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, CONRED, calcula que aproximadamente 29.000 habitantes están afectados por la caída de ceniza y las restricciones adoptadas en los tres departamentos.

Hasta la última actualización disponible no se habían comunicado víctimas mortales ni daños estructurales importantes. Sin embargo, la combinación de actividad volcánica, ceniza acumulada y lluvias previstas mantiene un riesgo elevado de lahares, corrientes de barro que pueden desplazarse rápidamente por cauces y barrancos.

La actividad comenzó a aumentar durante el fin de semana

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología detectó cambios desde la tarde del domingo. Durante la mañana del lunes 3 de agosto confirmó una nueva fase eruptiva, que en sus primeras horas generó corrientes de densidad piroclástica hacia el flanco occidental del volcán.

Estas corrientes están formadas por una mezcla de gases extremadamente calientes, ceniza y fragmentos de roca que puede descender a gran velocidad. A diferencia de una colada de lava convencional, un flujo piroclástico puede avanzar de manera repentina y resultar especialmente peligroso para cualquier persona que se encuentre en una barranca o en las laderas del volcán.

Reuters informó de que los flujos descendieron por al menos cinco barrancas. Las autoridades advirtieron de que podrían recorrer distancias mayores si la intensidad de la erupción volvía a aumentar.

El Instituto también observó una columna de ceniza que alcanzó aproximadamente los 5.000 metros sobre el nivel del mar y se desplazó inicialmente unos 40 kilómetros hacia el oeste. Posteriormente, las previsiones indicaron que la dispersión podría afectar territorios situados hasta 100 kilómetros al oeste y noroeste del cráter.

Recreación editorial de una columna de ceniza se eleva mientras varios flujos piroclásticos descienden por las barrancas de su flanco occidental.

Las evacuaciones comenzaron en dos comunidades

Las primeras evacuaciones se ordenaron en El Porvenir y Las Lajitas, dos comunidades pertenecientes al municipio de San Juan Alotenango. La medida afectó inicialmente a unas 50 familias, alrededor de 250 personas, pero el número de ciudadanos trasladados a refugios aumentó hasta aproximadamente 1.700 conforme se amplió el dispositivo preventivo.

Las imágenes difundidas desde la zona mostraron a familias llegando con sus pertenencias esenciales a centros habilitados temporalmente. La prioridad de las autoridades es mantener a la población alejada de las barrancas y de los corredores por los que podrían circular ceniza, lava, rocas o flujos de lodo.

CONRED decidió mantener las evacuaciones mientras no mejoren las condiciones. Los equipos de emergencia han desplegado personal en las comunidades próximas y siguen las actualizaciones técnicas del INSIVUMEH para determinar si es necesario ampliar el perímetro de seguridad.

La población ha recibido instrucciones para cubrir los depósitos de agua, proteger los alimentos y utilizar mascarillas ante la caída de ceniza. Las partículas volcánicas pueden reducir la visibilidad, contaminar las reservas de agua y provocar irritación en los ojos y las vías respiratorias.

Recreación editorial de alrededor de 1.700 personas permanecen en albergues mientras las autoridades evalúan la evolución de la actividad volcánica.

Las próximas horas serán decisivas por las lluvias

Las autoridades consideran especialmente delicado el periodo de 72 horas posterior a la intensificación de la erupción. El principal motivo es la previsión de lluvias sobre el complejo volcánico y la presencia de abundante material suelto en sus laderas.

Cuando el agua se mezcla con ceniza, arena, piedras y restos volcánicos, puede formar lahares capaces de recorrer varios kilómetros. Algunos de los flujos observados durante esta emergencia alcanzaron longitudes aproximadas de siete kilómetros, aunque no habían llegado a zonas residenciales en la última actualización.

El peligro no se limita a una posible nueva explosión. Incluso después de que disminuya la actividad del cráter, la lluvia puede arrastrar los depósitos acumulados durante días o semanas. Por ese motivo, las autoridades insisten en que nadie permanezca en barrancas, ríos o puentes próximos al volcán.

Los servicios de emergencia también vigilan la posibilidad de que los lahares afecten carreteras, infraestructuras y accesos utilizados para trasladar ayuda a las comunidades.

Recreación editorial de cómo las lluvias pueden arrastrar ceniza y rocas acumuladas, formando corrientes de lodo volcánico capaces de recorrer varios kilómetros.

Carreteras cerradas y clases suspendidas

La Ruta Nacional 14, una de las principales vías situadas cerca del volcán, fue cerrada preventivamente. El objetivo es impedir que vehículos y viajeros entren en áreas expuestas a la ceniza o a posibles corrientes volcánicas y garantizar el paso de los equipos de emergencia.

El Ministerio de Educación suspendió las clases en los municipios afectados. La caída de ceniza y la posibilidad de cambios repentinos en la dirección del viento dificultan el funcionamiento normal de colegios y servicios públicos.

Las medidas afectan especialmente a Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango. El área incluye comunidades rurales próximas al volcán, pero también importantes rutas turísticas y de comunicación situadas al suroeste de Ciudad de Guatemala.

Por el momento no se ha informado de una interrupción generalizada del tráfico aéreo. Sin embargo, la ceniza volcánica supone un peligro para los motores y los sistemas de navegación de los aviones, por lo que su dispersión continúa siendo observada por las instituciones responsables.

El recuerdo de la tragedia de 2018 condiciona la respuesta

La rapidez de las evacuaciones está directamente relacionada con la tragedia ocurrida en junio de 2018. Aquella erupción sepultó comunidades situadas junto al volcán y causó la muerte de más de 200 personas, además de dejar numerosas víctimas desaparecidas.

La experiencia demostró que los flujos piroclásticos pueden descender con rapidez y dejar muy poco margen para reaccionar. Desde entonces, las instituciones guatemaltecas han reforzado los sistemas de vigilancia, las rutas de evacuación y la coordinación con los responsables comunitarios.

El volcán de Fuego mantiene habitualmente explosiones y emisiones de ceniza. En julio ya se habían registrado entre ocho y diez explosiones moderadas por hora, con columnas que alcanzaban los 4.800 metros sobre el nivel del mar. La actividad actual, sin embargo, supera esos parámetros por la aparición de fuentes de lava y flujos piroclásticos de mayor alcance.

El INSIVUMEH mantiene vigilancia permanente y ha señalado que emitirá nuevas actualizaciones conforme evolucione la fase eruptiva. Las decisiones sobre el regreso de los evacuados dependerán de esos informes y de las condiciones meteorológicas.