Récord de exportaciones de maíz de Argentina con un buque cargando cereal en el río Paraná

Argentina logra un récord de maíz: 10 millones de toneladas

Argentina está aprovechando una combinación extraordinaria de cosecha récord y cambios en el comercio mundial para disparar sus ventas de maíz. El país podría exportar 10 millones de toneladas entre agosto y septiembre, mientras la guerra limita los envíos de Ucrania, el calor castiga los cultivos europeos y Brasil dedica cada vez más cereal a producir etanol.

Récord de exportaciones de maíz de Argentina: 10 millones en dos meses

El campo argentino vuelve a adquirir protagonismo en el mercado mundial. Las exportaciones de maíz de Argentina se encaminan hacia un volumen histórico de alrededor de 10 millones de toneladas métricas durante agosto y septiembre de 2026, muy por encima de los aproximadamente tres millones que suelen comercializarse durante ese mismo periodo en un año normal.

El salto se apoya, en primer lugar, en una cosecha excepcional. Argentina, uno de los tres mayores exportadores mundiales del cereal, está terminando la campaña 2025/2026 con una producción estimada por Reuters en 71,7 millones de toneladas, casi un 20% por encima del anterior máximo histórico.

Los datos oficiales ya anticipaban durante el verano la magnitud de la campaña. La Secretaría de Agricultura argentina calculaba a finales de julio una producción de 71,5 millones de toneladas, cuando todavía quedaba una parte de la superficie por recolectar. El área cultivada había pasado de 9,2 a 11,6 millones de hectáreas, un incremento del 26,1%, mientras que el rendimiento medio nacional aumentó hasta unos 7.240 kilos por hectárea.

La combinación de mayor superficie y mejores rendimientos ha dejado al país con una cantidad extraordinaria de cereal disponible precisamente cuando varios compradores internacionales necesitan encontrar nuevos proveedores.

Recreación editorial de Argentina está cerrando una de las mayores cosechas de maíz de su historia, con una producción cercana a los 72 millones de toneladas.

Ucrania pierde capacidad para abastecer a sus clientes tradicionales

El segundo elemento que explica el auge argentino se encuentra a más de 12.000 kilómetros de distancia. La intensificación de los ataques contra infraestructuras de exportación ucranianas en la región de Odesa está dificultando la salida del cereal a través de los principales puertos del mar Negro.

Antes de las actuales interrupciones, estas terminales concentraban alrededor del 90% de las exportaciones ucranianas de grano. Parte del tráfico ha tenido que trasladarse hacia las rutas del Danubio, con una capacidad considerablemente menor. A esa dificultad se suma el descenso del nivel de los ríos provocado por la sequía y las temperaturas extremas registradas en Europa. Reuters señala que las exportaciones ucranianas llegaron a caer un 52% en agosto.

El resultado es una reordenación acelerada de las rutas comerciales. Países que durante años compraban grandes cantidades de maíz ucraniano están buscando alternativas capaces de ofrecer volumen suficiente y precios competitivos. Argentina se encuentra actualmente en una posición especialmente favorable para ocupar ese espacio.

Marruecos, Egipto y Argelia aumentan sus compras

El cambio se aprecia con especial claridad en el norte de África. Los envíos argentinos de maíz hacia esa región crecieron un 45% durante los siete primeros meses de 2026, hasta alcanzar los 6,5 millones de toneladas, mientras que el conjunto de las exportaciones argentinas del cereal avanzó alrededor de un 15% durante el mismo periodo, según datos del INDEC recogidos por Reuters.

Marruecos protagoniza uno de los incrementos más significativos. Sus compras de maíz argentino aumentaron un 133% interanual, hasta aproximadamente 1,55 millones de toneladas.

Egipto elevó sus adquisiciones cerca de un 48%, hasta unos 2,4 millones de toneladas, mientras que las importaciones de Argelia avanzaron alrededor de un 10% y se situaron también en torno a 2,4 millones.

Para Argentina, el movimiento puede tener consecuencias que vayan más allá de una campaña excepcional. Si los importadores consiguen consolidar nuevas relaciones comerciales y logísticas con productores y exportadores argentinos, parte de estas rutas podría mantenerse incluso cuando mejore la capacidad exportadora ucraniana.

Recreación editorial de Marruecos, Egipto y Argelia han incrementado sus compras de maíz argentino mientras disminuye la disponibilidad procedente del mar Negro.

La ola de calor europea abre otra oportunidad al maíz argentino

Europa tampoco atraviesa una campaña favorable. Las sucesivas olas de calor y la sequía han perjudicado el desarrollo de distintos cultivos, especialmente el maíz.

Datos europeos recopilados por Reuters muestran que las altas temperaturas están adelantando la maduración de los cultivos, pero no necesariamente mejorando las cosechas. En Francia, uno de los principales productores agrícolas de la Unión Europea, solo el 27% del maíz para grano se encontraba a finales de agosto en condiciones buenas o excelentes, el nivel más bajo desde que comenzó esa serie estadística en 2011.

La situación forma parte de un problema internacional más amplio. La FAO informó este mes de que los precios mundiales de los alimentos alcanzaron en agosto su nivel más elevado desde finales de 2022. El organismo atribuyó parte de la presión al clima extremo, a las dificultades para transportar cereal a través del mar Negro y a otros conflictos internacionales que afectan a las cadenas agrícolas.

En ese escenario, disponer de una cosecha abundante convierte a Argentina en uno de los proveedores capaces de amortiguar parcialmente la escasez en otros mercados.

Brasil consume más maíz y deja espacio a Argentina

Existe además un tercer factor favorable para Buenos Aires: Brasil está exportando menos maíz.

El gigante sudamericano es uno de los mayores competidores de Argentina en los mercados internacionales, pero el rápido crecimiento de su industria del etanol está absorbiendo cantidades crecientes de cereal dentro del propio país.

Las exportaciones brasileñas se han reducido cerca de un 20% respecto a su récord de 53 millones de toneladas alcanzado en los últimos años. Paralelamente, el consumo interno brasileño de maíz aumentó un 7,1% en la campaña 2025/2026, hasta alcanzar aproximadamente 98 millones de toneladas, según datos del Departamento de Agricultura estadounidense citados por Reuters.

Menos maíz brasileño disponible para exportación implica menor presión competitiva sobre Argentina en destinos de África, Oriente Medio y otros mercados internacionales.

El campo vuelve a convertirse en una fuente estratégica de divisas

El récord tiene además una importancia especial para una economía como la argentina, en la que las exportaciones agroindustriales continúan desempeñando un papel fundamental en la entrada de divisas.

Una campaña de gran volumen no significa automáticamente que todos los productores obtengan mayores márgenes, porque el resultado también depende de los precios internacionales, los costes de producción, el transporte, la fiscalidad y la evolución del tipo de cambio. Sin embargo, disponer de más cereal exportable en un momento de fuerte demanda exterior mejora considerablemente la posición comercial del país.

También aumenta la relevancia de las infraestructuras que conectan las regiones productoras con los grandes puertos del Paraná y el entorno de Rosario, uno de los principales corredores agroexportadores de Sudamérica.

El desafío será comprobar cuánto del actual crecimiento responde a circunstancias excepcionales —guerra, sequía europea y menor oferta brasileña— y cuánto puede convertirse en una ampliación duradera de la cuota argentina en el comercio mundial.