Inflación en España agosto 2026 por la subida del precio de los carburantes

Inflación en España: el IPC del 4,3% en agosto

La inflación en España en agosto de 2026 alcanzó el 4,3% interanual, siete décimas más que en julio y su nivel más alto desde febrero de 2023. El encarecimiento de los carburantes ha sido el principal responsable de un repunte que vuelve a situar la energía en el centro de las preocupaciones económicas de los hogares y del Banco Central Europeo.

La inflación en España sube al 4,3% y marca máximos desde 2023

El Instituto Nacional de Estadística ha confirmado este martes el fuerte repunte de los precios registrado durante agosto. El Índice de Precios de Consumo aumentó un 4,3% respecto al mismo mes de 2025, frente al 3,6% registrado en julio. Se trata de la tasa más elevada desde febrero de 2023 y confirma el dato adelantado a finales de agosto.

También es significativa la evolución mensual. Los precios aumentaron un 0,7% respecto a julio, reflejando la presión que durante el verano han ejercido especialmente los productos energéticos y el transporte. El repunte rompe con el escenario de mayor estabilidad con el que España comenzó 2026 y devuelve la inflación a niveles claramente alejados del objetivo del 2% que utiliza el Banco Central Europeo como referencia.

El indicador armonizado, que permite comparar la evolución de los precios españoles con la del resto de países de la Unión Europea, alcanzó finalmente el 4,6% interanual, una décima por encima del cálculo preliminar del 4,5%.

España se encuentra así dentro del grupo de economías europeas donde el impacto de la nueva crisis energética está siendo más visible.

Recreación editorial de los alimentos subieron un 2,3% interanual, claramente por debajo del avance del IPC general.

El diésel y la gasolina explican buena parte del repunte

Detrás de la subida existe un protagonista especialmente claro: el combustible.

El precio del diésel fue en agosto un 30,3% superior al de un año antes, mientras que la gasolina registró un incremento interanual del 16,9%. El grupo de transporte aumentó en conjunto un 9,5%, tres puntos más que en julio y su mayor incremento desde agosto de 2022.

La comparación con 2025 también amplifica las tasas actuales. Hace un año los carburantes se abarataron durante agosto, mientras que este verano han seguido una trayectoria completamente diferente.

La tensión internacional sobre el mercado energético constituye el principal factor externo. El encarecimiento del petróleo y las dificultades que sigue atravesando el comercio energético vinculado al estrecho de Ormuz han trasladado progresivamente el conflicto de Oriente Próximo a las estaciones de servicio europeas. EL PAÍS señala que el barril ha vuelto a superar los 100 dólares en los últimos días.

El impacto tampoco se ha limitado a los desplazamientos por carretera. Según los datos recogidos por RTVE, los vuelos internacionales se encarecieron cerca de un 20% interanual y los nacionales alrededor de un 13% durante uno de los meses de mayor movilidad turística del año.

La inflación subyacente baja al 2,9% y contiene la alarma

Hay, sin embargo, un elemento que matiza la lectura del dato general. La inflación subyacente, que elimina del cálculo los productos energéticos y los alimentos no elaborados por su elevada volatilidad, descendió una décima, hasta el 2,9%.

Esta diferencia entre el 4,3% general y el 2,9% subyacente muestra que el actual repunte continúa concentrado en buena medida en componentes energéticos y no se ha trasladado con la misma intensidad al conjunto de bienes y servicios.

Los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron un 2,3% interanual, una tasa significativamente inferior a la inflación general. Este comportamiento será uno de los indicadores que más atención recibirán durante los próximos meses: una prolongación del encarecimiento de la energía podría terminar elevando los costes de transporte, producción y distribución y trasladarse posteriormente a otros productos.

Es precisamente la aparición de esos denominados efectos de segunda ronda lo que vigilan los bancos centrales cuando se produce un shock energético prolongado.

Recreación editorial del repunte de la inflación coincide con una nueva subida de tipos del Banco Central Europeo.

La subida no afecta por igual a todas las comunidades

La inflación aumentó en agosto en todas las comunidades autónomas, aunque las diferencias territoriales siguen siendo importantes.

Cantabria registró la tasa más elevada, con un 5,1%, mientras que Canarias se situó en el extremo contrario con un 3,8%. Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, País Vasco y Baleares también quedaron por encima de la media española.

Por debajo del 4,3% nacional se situaron, entre otras, Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, Aragón, Navarra y Extremadura. Ceuta registró una tasa del 2,9%, mientras Melilla se situó en el 3,8%.

Las diferencias responden a la distinta composición del gasto de los hogares y a la evolución específica de determinados bienes y servicios en cada territorio.

El dato nacional, no obstante, deja una conclusión común: los consumidores españoles afrontan el inicio del otoño con un nivel de precios considerablemente superior al registrado hace doce meses.

Los carburantes y los tipos de interés marcarán los próximos meses

La evolución de septiembre puede ser diferente gracias, entre otros factores, a las medidas extraordinarias aplicadas por el Gobierno.

Durante este mes está vigente una reducción de 20 céntimos por litro para el diésel y de cinco céntimos para la gasolina mediante el mecanismo fiscal establecido para responder a la subida extraordinaria de los combustibles. Las medidas actualmente aprobadas concluyen al terminar septiembre, por lo que su continuidad dependerá de una eventual decisión del Ejecutivo.

La incógnita trasciende, además, las fronteras españolas.

El Banco Central Europeo elevó el 10 de septiembre los tipos de interés por segunda vez este año y situó la tasa de depósito en el 2,5%. El organismo reaccionó de esta forma al nuevo deterioro de las perspectivas de inflación derivado principalmente del encarecimiento de petróleo y gas.

El BCE calcula ahora que la inflación de la eurozona promediará un 3% durante 2026 y un 2,5% en 2027, todavía por encima de su objetivo. Los mercados observan por ello la posibilidad de que los tipos permanezcan elevados durante más tiempo o incluso se produzcan nuevas subidas si las presiones energéticas persisten.

Para las familias, este escenario plantea una doble presión potencial: precios elevados en productos esenciales y unas condiciones financieras más exigentes para hipotecas, préstamos y financiación empresarial.