Casinos online Brasil ante el plan de Lula para restringir el juego digital

Brasil prepara en este 2026 prohibir los casinos online y abre un pulso millonario

El Gobierno de Brasil prepara una orden ejecutiva para prohibir los casinos online, aunque mantendría permitidas las apuestas deportivas, según fuentes conocedoras de las conversaciones citadas por Reuters. La medida todavía no está aprobada y continúa siendo discutida dentro del Ejecutivo, pero podría transformar un mercado que mueve decenas de miles de millones de reales y que Brasil terminó de regular recientemente.

Brasil estudia prohibir los casinos online pero mantener las apuestas deportivas

Brasil podría dar un giro importante a su política sobre el juego digital apenas unos años después de construir un marco regulatorio para el sector. El Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva está preparando una orden ejecutiva que impediría operar juegos de casino por internet dentro del país, según tres fuentes conocedoras de las conversaciones consultadas por Reuters.

La propuesta presenta, sin embargo, una diferencia fundamental: las apuestas deportivas quedarían fuera de la prohibición. También podrían mantenerse los acuerdos de patrocinio existentes entre casas de apuestas, clubes y competiciones deportivas.

Esto significa que Brasil no estaría planteando, al menos en la versión que se discute actualmente, acabar completamente con las denominadas bets. La restricción estaría dirigida específicamente a productos de casino digital como ruleta, tragamonedas virtuales y otros juegos disponibles actualmente dentro de muchas de esas mismas plataformas.

Lula reconoció esta semana que su Gobierno está analizando nuevas medidas sobre el sector y que ya había mantenido varias reuniones internas y encuentros con representantes de la sociedad civil. No obstante, el texto definitivo todavía se encuentra en discusión entre los ministerios, por lo que el alcance de la medida podría cambiar antes de una eventual aprobación.

El calendario añade además otro elemento relevante: Reuters señala que el Gobierno espera tomar una decisión antes de la primera vuelta de las elecciones generales brasileñas, prevista para el 4 de octubre de 2026. El debate sobre las apuestas ha aparecido también durante la campaña electoral entre candidatos de diferentes posiciones políticas.

Recreación editorial de Brasil ha reforzado durante 2026 sus mecanismos de protección para usuarios de plataformas de apuestas.

Un negocio que genera miles de millones de reales

La posible prohibición llega después de una rápida expansión del juego online en la mayor economía de América Latina.

Las apuestas deportivas de cuota fija fueron legalizadas en Brasil en 2018, mientras que una legislación aprobada posteriormente amplió el marco regulatorio a los juegos online. Desde el 1 de enero de 2025, únicamente las empresas autorizadas por la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda pueden operar nacionalmente. Los dominios autorizados utilizan la terminación “.bet.br”.

En agosto de 2026, el Ministerio de Hacienda informó de que había 85 empresas habilitadas y publicó más de 2.000 páginas de documentación relacionada con sus procesos de autorización. Una misma autorización puede permitir operar varias marcas comerciales, lo que explica que el número de plataformas sea superior al de compañías titulares de las licencias.

El impacto fiscal tampoco es menor.

Según datos del Tesoro citados por Reuters, el Gobierno brasileño ingresó cerca de 10.000 millones de reales —unos 1.950 millones de dólares— durante 2025 procedentes de tasas de licencia e impuestos relacionados con el sector.

El Ministerio de Hacienda establece además diferentes cargas fiscales para los operadores. A los impuestos generales sobre las empresas se añade una aportación del 12% sobre determinados ingresos brutos destinada a diferentes finalidades sociales y contrapartidas relacionadas con el deporte. Las licencias federales requieren asimismo el pago de una autorización de 30 millones de reales, válida durante cinco años y que permite operar hasta tres marcas.

Una prohibición parcial podría, por tanto, reducir esos ingresos públicos.

El gasto en apuestas preocupa al Gobierno

El argumento que está ganando peso dentro del Ejecutivo brasileño es el efecto del juego sobre las finanzas de los hogares.

El Ministerio de Hacienda calcula que los brasileños gastan alrededor de 60.000 millones de reales al año en apuestas, según Reuters. Bancos y organizaciones del sector han advertido además de que parte de ese dinero podría estar desplazando recursos que anteriormente se destinaban al consumo cotidiano o al pago de obligaciones familiares.

El propio Gobierno lleva meses endureciendo las reglas.

En julio, Brasil puso en marcha una plataforma centralizada de autoexclusión. Una persona puede solicitar mediante su CPF el bloqueo simultáneo de todas sus cuentas en plataformas autorizadas y evitar que ese mismo documento pueda utilizarse para abrir nuevas cuentas.

Las cifras oficiales muestran la enorme dimensión alcanzada por el mercado. El Ministerio de Hacienda informó en agosto de que alrededor de 40 millones de personas estaban registradas como usuarios activos en el Sistema de Gestión de Apuestas, conocido como SIGAP. Cerca de 800.000 personas que habían renegociado determinadas deudas se encontraban impedidas para apostar, mientras que otros usuarios estaban bloqueados por pertenecer a programas sociales o haber solicitado voluntariamente la autoexclusión.

Las autoridades también han reforzado las reglas publicitarias. Desde julio existen nuevas obligaciones para que la publicidad incluya advertencias sobre los riesgos asociados al juego y mayores responsabilidades para los operadores y otros participantes en las campañas promocionales.

Recreación editorial del Ministerio de Hacienda brasileño ha reforzado también el bloqueo de pagos vinculados a operadores ilegales.

Brasil endurece también la lucha contra las apuestas ilegales

La posible prohibición de los casinos llega prácticamente al mismo tiempo que otra ofensiva contra las plataformas que funcionan fuera del sistema regulado.

La Secretaría de Premios y Apuestas publicó el 14 de septiembre una nueva normativa para detectar y bloquear operaciones financieras relacionadas con empresas ilegales. Las medidas permiten identificar medios de pago utilizados por operadores irregulares, bloquear cuentas e impedir nuevas transacciones vinculadas a esas plataformas.

El Gobierno diferencia así dos problemas.

Por un lado se encuentra el mercado ilegal, contra el que ya existen mecanismos de bloqueo. Por otro, el Ejecutivo analiza ahora si determinadas modalidades que actualmente pueden ofrecer empresas autorizadas —fundamentalmente los juegos de casino online— deberían continuar permitidas.

La diferencia es jurídicamente importante porque las empresas afectadas obtuvieron previamente autorizaciones del Estado para desarrollar sus actividades.

Las empresas advierten de posibles indemnizaciones

Ese punto puede convertirse en uno de los principales obstáculos para el Gobierno.

La Asociación Nacional de Juegos y Loterías sostiene que los casinos digitales representan aproximadamente tres cuartas partes de los ingresos de las compañías que ofrecen conjuntamente casino y apuestas deportivas, según datos aportados por la propia industria a Reuters.

Su asesor jurídico, Bernardo Cavalcanti Freire, sostiene que limitar actividades ya incluidas en licencias por las que las empresas pagaron podría provocar reclamaciones económicas contra el Estado.

La asociación calcula de manera preliminar que esas reclamaciones podrían alcanzar hasta 120.000 millones de reales. Se trata de una estimación del propio sector, no de una cifra reconocida por el Gobierno brasileño, y su importe dependería de eventuales procedimientos administrativos o judiciales.

También podría verse afectada la inversión publicitaria y deportiva. Numerosos operadores mantienen acuerdos de patrocinio en el fútbol brasileño y otras competiciones. Aunque el plan estudiado mantendría legal el patrocinio asociado a las apuestas deportivas, una caída de los ingresos globales de las compañías podría modificar su capacidad de inversión. Por ahora, cualquier impacto en ese terreno es todavía incierto.

Qué falta para que la prohibición sea realidad

El punto más importante es que Brasil todavía no ha prohibido los casinos online.

Las fuentes consultadas por Reuters describen un proyecto que está siendo elaborado por el Gobierno y que Lula deberá revisar antes de adoptar una decisión definitiva. Los detalles jurídicos, el tratamiento de las licencias existentes y la posible respuesta de las empresas continúan abiertos.

Por ello, el siguiente movimiento del Ejecutivo será decisivo.

Brasil pasó en muy poco tiempo de intentar ordenar un mercado de apuestas digitales que había crecido rápidamente a plantearse limitar uno de sus segmentos más rentables. El resultado determinará no solo el futuro de las plataformas, sino también cuánto recauda el Estado, qué productos podrán seguir utilizando millones de usuarios y cómo evolucionará uno de los mayores mercados de juego online de América Latina.