Brasil ha puesto en marcha una nueva política nacional para desarrollar sus reservas de minerales críticos y tierras raras. La ley, sancionada el 16 de septiembre por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, busca que el país no se limite a extraer materias primas, sino que avance en su procesamiento, transformación industrial e innovación tecnológica dentro del territorio brasileño.
Brasil convierte los minerales críticos en una política nacional
La carrera mundial por los minerales necesarios para fabricar baterías, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, teléfonos inteligentes, sistemas electrónicos y equipamiento de defensa acaba de sumar un nuevo movimiento relevante en América Latina.
Brasil sancionó el 16 de septiembre la ley que crea oficialmente la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos, conocida por sus siglas en portugués PNMCE. La norma también establece un nuevo organismo encargado de coordinar la estrategia nacional: el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos.
El objetivo declarado por el Gobierno es aumentar el valor añadido generado dentro del país. Eso significa impulsar no solo la exploración y extracción de minerales, sino también actividades posteriores como el procesamiento, la transformación industrial, el reciclaje y la denominada minería urbana.
Este último concepto se refiere a la recuperación de materiales presentes en productos ya utilizados, incluidos dispositivos electrónicos y otros equipos tecnológicos.
La medida llega en un momento especialmente favorable para las tierras raras en Brasil. Associated Press señala que el país posee la segunda mayor reserva mundial de estos elementos, solo por detrás de China, aunque transformar ese potencial geológico en una industria competitiva exige inversiones en procesamiento, tecnología e infraestructuras.

Recreación editorial de Brasil pretende reforzar la investigación y el desarrollo tecnológico para avanzar hacia productos minerales de mayor valor añadido.
Hasta 7.000 millones de reales para desarrollar la industria
Uno de los elementos centrales de la nueva política es el apoyo financiero público al desarrollo de la cadena industrial.
Durante la tramitación parlamentaria, el Senado brasileño detalló un paquete que puede alcanzar los 7.000 millones de reales en incentivos y mecanismos de financiación relacionados con los minerales críticos y estratégicos.
De esa cantidad, hasta 2.000 millones de reales podrán destinarse al Fondo Garantidor de la Actividad Mineral, creado para reducir riesgos y facilitar inversiones en nuevos proyectos.
Además, la ley establece un programa federal para favorecer el procesamiento y transformación de estos recursos. Las empresas podrán convertir en créditos fiscales hasta un 20% de determinados gastos realizados en actividades de transformación, procesamiento y minería urbana.
El límite fiscal previsto será de 1.000 millones de reales anuales entre 2030 y 2034, según la información publicada por el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios.
El planteamiento supone un cambio importante respecto a un modelo basado exclusivamente en extraer y exportar materias primas. Brasil pretende desarrollar más etapas de la cadena de producción dentro de sus fronteras y obtener una mayor parte del valor económico generado por estos recursos.
Tierras raras en Brasil, una pieza de la competencia internacional
El interés internacional por los recursos brasileños lleva meses aumentando.
Las tierras raras agrupan 17 elementos químicos utilizados en sectores tecnológicos estratégicos. Entre sus aplicaciones se encuentran los imanes permanentes para vehículos eléctricos y aerogeneradores, dispositivos electrónicos y determinados equipos aeroespaciales y militares.
China continúa ocupando una posición dominante en las cadenas mundiales de procesamiento de muchos minerales críticos. Reuters señalaba esta semana que, pese a las inversiones desarrolladas por Estados Unidos y otros países para diversificar proveedores, China conserva una cuota muy elevada en el refinado mundial de distintos materiales estratégicos.
Brasil aparece, por tanto, como uno de los países capaces de ganar importancia en una cadena de suministro que las principales economías intentan diversificar.
El interés ya se está materializando en operaciones empresariales. En abril, USA Rare Earth anunció un acuerdo valorado en aproximadamente 2.800 millones de dólares para adquirir Serra Verde, propietaria de una explotación de tierras raras en el estado brasileño de Goiás. Associated Press ha destacado esta operación como uno de los ejemplos del aumento de la inversión estadounidense en el sector brasileño.
Europa también ha intensificado sus movimientos. Durante una visita oficial realizada en junio, la Unión Europea y Brasil identificaron varios proyectos relacionados con tierras raras, litio y níquel susceptibles de recibir inversiones y cooperación tecnológica.

Recreación editorial de la nueva legislación brasileña busca que una mayor parte del procesamiento y transformación de los minerales se realice dentro del país.
Brasil quiere procesar los minerales antes de exportarlos
La cuestión industrial es uno de los puntos fundamentales de la estrategia.
Brasil posee grandes recursos minerales, pero disponer de reservas no garantiza automáticamente una posición dominante en el mercado. El verdadero valor económico se concentra progresivamente en las siguientes fases: separación, refinado, fabricación de componentes y producción tecnológica.
La nueva legislación intenta incentivar precisamente esas etapas.
El Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos tendrá capacidad para establecer prioridades, seleccionar determinados proyectos y actualizar qué recursos serán considerados críticos o estratégicos en función de la evolución económica, tecnológica y geopolítica.
La normativa crea además una red destinada a conectar universidades, centros científicos, empresas emergentes e instituciones tecnológicas para desarrollar investigación y formación profesional especializada.
Esta estrategia pretende reducir uno de los principales obstáculos a los que se enfrenta la industria brasileña: convertir los recursos disponibles bajo tierra en cadenas industriales capaces de fabricar productos de mayor valor añadido.
Más control sobre las inversiones estratégicas
La nueva legislación introduce también mecanismos de supervisión sobre determinados proyectos y operaciones empresariales relacionadas con estos minerales.
El nuevo consejo podrá intervenir en el análisis y homologación de ciertas reorganizaciones o modificaciones del control societario vinculadas a activos considerados estratégicos.
Al mismo tiempo, la Agencia Nacional de Minería mantiene sus competencias en regulación, supervisión y concesión de derechos mineros.
El sistema refleja la creciente consideración de estos recursos como una cuestión que supera la minería tradicional.
La disponibilidad de litio, níquel, grafito, tierras raras y otros materiales está cada vez más vinculada a la seguridad energética, la producción tecnológica, la industria de defensa y la autonomía industrial de los países.
Rastreabilidad y exigencias medioambientales
La expansión minera también plantea interrogantes sobre sus consecuencias medioambientales y sociales.
La legislación incorpora mecanismos destinados a rastrear el origen de los minerales, las licencias ambientales, el transporte y el reciclaje de los materiales.
También contempla la creación de un Certificado Mineral de Bajo Carbono y establece determinadas condiciones ambientales y de investigación para los proyectos que quieran beneficiarse de los instrumentos públicos de financiación.
La cuestión es especialmente relevante porque algunas áreas latinoamericanas con potencial minero coinciden con ecosistemas de elevada biodiversidad y territorios habitados por comunidades indígenas.
El desarrollo definitivo de los proyectos determinará hasta qué punto Brasil consigue combinar el aumento de la producción con los compromisos ambientales contemplados en el nuevo marco.
Una oportunidad estratégica para América Latina
La nueva política brasileña también tiene implicaciones para el resto de América Latina.
La región posee importantes reservas de cobre, litio, níquel, grafito y otros minerales necesarios para la transición energética y la digitalización de la economía mundial.
Brasil intenta aprovechar esa ventaja geológica para avanzar desde la exportación de materias primas hacia industrias tecnológicas y cadenas de suministro de mayor valor.
La puesta en marcha de la política sobre tierras raras en Brasil podría convertirse así en una referencia para otros países latinoamericanos que afrontan el mismo desafío: aprovechar la demanda mundial de recursos estratégicos sin permanecer exclusivamente en el primer escalón de la cadena productiva.

