Sanciones a Jorge Rodríguez levantadas por Estados Unidos en Venezuela

EE.UU. levanta las sanciones a Jorge Rodríguez en pleno diálogo para unas futuras elecciones en Venezuela

Estados Unidos ha retirado de su lista de sancionados a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y hermano de la presidenta interina, Delcy Rodríguez. La decisión llega coincidiendo con una nueva ronda de conversaciones entre el oficialismo y un sector de la oposición, en un momento decisivo para la posible reforma de las instituciones venezolanas y la preparación de unas futuras elecciones.

Washington retira unas sanciones impuestas en 2018

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha levantado las sanciones que pesaban sobre Jorge Rodríguez, una de las figuras con mayor peso dentro de la estructura política venezolana y actual presidente de la Asamblea Nacional.

La medida supone otro movimiento relevante en el proceso de acercamiento entre Washington y Caracas durante 2026. Rodríguez estaba sometido a sanciones estadounidenses desde septiembre de 2018 y su retirada de la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) elimina importantes restricciones sobre sus relaciones económicas y financieras con Estados Unidos.

Su hermana, Delcy Rodríguez, ya había sido retirada de la lista de sancionados el pasado abril. Desde entonces, las relaciones entre ambos países han experimentado una transformación significativa.

Jorge Rodríguez no es únicamente el máximo responsable del Parlamento. También se ha convertido en uno de los principales interlocutores del Gobierno venezolano en las negociaciones políticas que cuentan con el respaldo estadounidense.

El diálogo político entra en una fase decisiva

La retirada de las sanciones coincide con el comienzo, este 14 de octubre, de un nuevo ciclo de conversaciones entre el Gobierno y un sector de la oposición.

Jorge Rodríguez encabeza la representación gubernamental, mientras que la antigua diputada opositora Dinorah Figuera lidera la delegación contraria al Ejecutivo. Reuters confirmó que ambos participaron este miércoles en la tercera ronda del diálogo celebrada en Caracas.

El proceso comenzó en agosto y busca avanzar hacia una transformación institucional que permita preparar unas futuras elecciones.

Entre las cuestiones centrales se encuentran la renovación del Tribunal Supremo de Justicia, las garantías de participación política y los cambios en las instituciones electorales.

En las rondas anteriores ya se habían producido algunos acuerdos. El oficialismo y la delegación opositora pactaron ampliar el desbloqueo de páginas web y crear un comité encargado de evaluar a los candidatos para la renovación del Supremo.

La coincidencia temporal entre el levantamiento de las sanciones y la nueva ronda de conversaciones refuerza la importancia política de Rodríguez como interlocutor entre Caracas, la oposición participante y Washington.

Recreación editorial de Gobierno y un sector de la oposición han iniciado una nueva ronda de negociaciones centrada en reformas institucionales y garantías electorales.

Estados Unidos presiona para avanzar hacia las elecciones

La Administración estadounidense está respaldando directamente las conversaciones.

El secretario de Estado, Marco Rubio, recibió el pasado 9 de octubre en Washington a Dinorah Figuera y reclamó avances en materia de libertades políticas y reforma electoral.

Según la información divulgada por EFE, Washington considera que esos cambios deben establecer las bases para unas elecciones libres, justas y creíbles. Rubio expresó además su respaldo al liderazgo de Figuera dentro del proceso negociador.

Sin embargo, todavía existe una incógnita fundamental: Venezuela no tiene una fecha definitiva para celebrar esas elecciones.

Delcy Rodríguez ha prometido públicamente que habrá comicios, pero todavía no ha concretado cuándo se celebrarán. Reuters señala que María Corina Machado ha reclamado que tengan lugar como máximo en julio de 2027.

La definición del calendario electoral será, por tanto, una de las cuestiones que determinará hasta dónde puede avanzar el actual proceso político.

Recreación editorial de la reforma de las instituciones electorales y las garantías de participación forman parte de los principales asuntos pendientes en Venezuela.

María Corina Machado permanece fuera de la negociación

Uno de los elementos más controvertidos del diálogo es la ausencia de María Corina Machado, una de las principales figuras de la oposición venezolana.

Machado no forma parte de la mesa encabezada por Dinorah Figuera y continúa reclamando garantías políticas y la eliminación de su inhabilitación.

Esta circunstancia plantea dudas sobre hasta qué punto los acuerdos alcanzados en las negociaciones podrán representar al conjunto de la oposición venezolana.

El proceso se encuentra así ante un difícil equilibrio: conseguir reformas suficientemente amplias para dotar de credibilidad a unas futuras elecciones y, al mismo tiempo, incorporar garantías que permitan la participación de las principales fuerzas políticas.

La posición estadounidense será especialmente importante. Washington está utilizando la flexibilización de las sanciones como uno de los instrumentos para acompañar la transformación política del país.

Petróleo e inversiones completan el acercamiento

La relación entre Estados Unidos y Venezuela tampoco puede entenderse únicamente desde el terreno político.

El petróleo ocupa un lugar central.

Desde el cambio político producido en Venezuela a comienzos de 2026, Caracas y Washington han alcanzado acuerdos que permiten a Estados Unidos acceder a 17 campos petroleros venezolanos, mientras compañías energéticas internacionales han anunciado planes para ampliar sus proyectos en el país.

Jorge Rodríguez también ha impulsado desde la Asamblea Nacional reformas destinadas a facilitar una mayor entrada de capital extranjero en sectores estratégicos.

Entre ellas figuran cambios para favorecer inversiones en petróleo y minería, así como iniciativas destinadas a permitir capital privado en el deteriorado sistema eléctrico venezolano.

Esto convierte la normalización de las relaciones en un proceso con una doble dimensión: la transición institucional y la recuperación económica.

Para Venezuela, atraer inversiones podría contribuir a reconstruir infraestructuras y recuperar sectores que han sufrido años de deterioro. Para Washington, el país continúa teniendo una enorme importancia energética debido a sus reservas de petróleo.

Un gesto político con consecuencias más amplias

La retirada de Jorge Rodríguez de la lista de sancionados tiene un importante componente simbólico.

Washington pasa de mantener restricciones contra una de las figuras centrales del poder venezolano a reconocer de facto su papel como interlocutor en las conversaciones destinadas a redefinir el futuro institucional del país.

No significa, sin embargo, que el proceso esté cerrado.

Quedan pendientes cuestiones esenciales: la fecha electoral, las garantías para los partidos, la renovación de instituciones como el Tribunal Supremo y la autoridad electoral, y la participación de sectores opositores actualmente fuera de la mesa.

Los próximos meses permitirán comprobar si la retirada progresiva de sanciones consigue traducirse en reformas concretas.