Un extraordinario fósil descubierto en China está obligando a revisar una de las grandes historias de la evolución. Yuezhuornis yangyuanensis vivió hace alrededor de 150 millones de años, tenía características de ave y de dinosaurio y, pese a pertenecer a uno de los primeros grupos de aves conocidos, estaba adaptado a vivir en tierra y no a conquistar el cielo.
Un extraño habitante del Jurásico aparece en China
Durante décadas, una de las grandes preguntas de la paleontología ha sido cómo los pequeños dinosaurios emplumados acabaron dando lugar a animales capaces de volar. El descubrimiento de una nueva especie en el sureste de China demuestra ahora que aquel proceso pudo ser bastante menos lineal de lo que parecía.
La protagonista se llama Yuezhuornis yangyuanensis. Sus restos proceden de la fauna de Zhenghe, en la provincia china de Fujian, y corresponden al Jurásico tardío, hace aproximadamente entre 148 y 150 millones de años. El estudio científico que describe el ejemplar ha sido publicado en la revista Nature.
El animal se encontraba entre los primeros aviales conocidos, el gran grupo evolutivo que incluye a las aves modernas y a sus parientes fósiles más próximos. Sin embargo, su anatomía resulta especialmente sorprendente.
En lugar de presentar unas extremidades delanteras desarrolladas que le permitieran convertirse en un buen volador, tenía los brazos notablemente cortos. Sus proporciones corporales indican que estaba adaptado fundamentalmente a desplazarse por el suelo.
El fósil fue localizado en 2024 durante las investigaciones que paleontólogos chinos realizan en Fujian. El equipo llevaba años estudiando los yacimientos de la región y había acumulado más de 440 días de trabajos de campo durante los cuatro años anteriores, según el Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias.

Recreación editorial del fósil conserva suficientes elementos anatómicos para determinar que Yuezhuornis estaba adaptado principalmente a desplazarse por tierra.
Un ave que parecía conservar parte de un dinosaurio
La característica más llamativa de Yuezhuornis yangyuanensis no es únicamente que aparentemente fuera incapaz de volar.
Su esqueleto constituye un auténtico mosaico evolutivo.
Los investigadores identificaron una combinación de características propias de los primeros aviales con otras semejantes a las observadas en determinados dinosaurios terópodos. Entre ellas aparece un segundo dedo del pie que podía extenderse de manera particular, comparable estructuralmente al presente en algunos deinonicosaurios.
También conservaba dientes serrados, una larga cola ósea y características craneales relacionadas con dinosaurios terópodos, mientras otras partes de su anatomía estaban claramente vinculadas a los primeros pájaros.
Sus extremidades aportaron una de las pistas decisivas.
Los brazos eran demasiado cortos para sostener el tipo de vuelo que se esperaría en un animal de estas características. Las patas relativamente largas, por el contrario, encajan mucho mejor con un animal terrestre.
El análisis de sus proporciones corporales permitió a los investigadores concluir que se trataba de un ave primitiva no voladora adaptada a moverse por tierra. Reuters destaca que el animal combinaba precisamente estas características aparentemente contradictorias: pertenecía a uno de los primeros grupos de aves, pero poseía unas alas proporcionalmente pequeñas.
El resultado recuerda, salvando la enorme distancia evolutiva, a la estrategia seguida actualmente por aves como avestruces, emúes o kiwis: ser un ave no implica necesariamente depender del vuelo.
¿Y si las primeras aves no evolucionaron todas para volar?
Aquí se encuentra la verdadera importancia del descubrimiento.
Una interpretación tradicional de la evolución temprana de las aves consideraba el desarrollo del vuelo como una de las principales fuerzas que impulsaron las modificaciones de su esqueleto.
La aparición de animales como Archaeopteryx, que vivió aproximadamente en la misma época y presentaba características tanto de dinosaurios como de aves, contribuyó durante décadas a construir una imagen relativamente progresiva: determinados dinosaurios desarrollaron estructuras cada vez más adecuadas para desplazarse por el aire hasta desembocar en las aves.
Yuezhuornis complica esa historia.
El nuevo fósil indica que hace unos 150 millones de años ya existían diferentes estrategias ecológicas entre las primeras aves. Mientras determinados linajes desarrollaban mejores capacidades aéreas, otros podían estar especializándose en vivir sobre el suelo.
Esto significa que la evolución temprana de las aves pudo parecerse más a un árbol lleno de experimentos que a una carretera con un único destino.
Algunas especies podían volar mejor; otras, peor. Y determinadas ramas, como la representada por Yuezhuornis, siguieron una estrategia terrestre.
Existe incluso otra cuestión que los investigadores deberán intentar resolver: si este animal pertenecía a una rama que nunca llegó a desarrollar un vuelo eficaz o si sus antepasados podían volar y posteriormente perdió esa capacidad.
El registro fósil disponible todavía no permite resolver definitivamente esta incógnita.

Recreación editorial del descubrimiento refuerza la idea de que las primeras aves exploraron estrategias muy diferentes y que la evolución hacia el vuelo no siguió una única trayectoria.
Un fósil especialmente valioso por su antigüedad
La edad del descubrimiento aumenta considerablemente su importancia científica.
Los fósiles de aves del Jurásico son extraordinariamente escasos. Esa falta de ejemplares ha dificultado reconstruir qué ocurrió durante las primeras fases de la transición entre dinosaurios y aves.
El nuevo animal aparece precisamente en ese periodo crítico.
Los análisis realizados por los investigadores sitúan a Yuezhuornis yangyuanensis entre los aviales de divergencia temprana. Esto proporciona una fotografía excepcional de la diversidad que ya existía poco después de la aparición de las primeras aves conocidas.
Su propio nombre también esconde una curiosidad.
Yuezhuornis deriva de Yuezhuo, un ave mitológica mencionada en antiguos textos chinos y relacionada con la tradición del fénix, mientras que yangyuanensis hace referencia a Yangyuan, la localidad de Fujian donde apareció el fósil.
La paradoja resulta llamativa: una criatura bautizada en referencia a un ave mitológica terminó revelando que algunos de los primeros pájaros de la Tierra pudieron encontrar su éxito evolutivo precisamente sin necesidad de volar.
Una nueva pieza en el enorme puzle entre dinosaurios y aves
El descubrimiento no cambia el hecho fundamental de que las aves descienden de dinosaurios terópodos. Lo que modifica es nuestra percepción sobre la diversidad existente durante las primeras etapas de esa transformación.
La evolución no produjo inmediatamente un modelo único de ave perfectamente adaptada al vuelo.
Experimentó con anatomías, tamaños y formas de desplazamiento diferentes.
Hace 150 millones de años podían convivir animales que comenzaban a dominar el aire con otros parientes cercanos especializados en correr por el suelo. Algunas de aquellas ramas desaparecieron; otras terminaron contribuyendo al extraordinario grupo animal que hoy cuenta con miles de especies distribuidas por prácticamente todo el planeta.

