Perú y Ecuador han decidido intensificar su cooperación frente al crimen organizado transnacional. Keiko Fujimori y Daniel Noboa sellaron en Lima una nueva etapa de coordinación que incluye seguridad fronteriza, intercambio de información, energía, comercio e integración regional, además de una agenda común ante fenómenos climáticos como El Niño.
Perú y Ecuador ponen la seguridad en el centro de su relación
Los gobiernos de Perú y Ecuador han dado un nuevo impulso a su relación bilateral con un objetivo prioritario: reforzar la respuesta conjunta frente al avance del crimen organizado.
La presidenta peruana, Keiko Fujimori, y su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, encabezaron en Lima el Encuentro Presidencial y el XVII Gabinete Binacional, una reunión en la que ambos gobiernos abordaron seguridad, cooperación, energía, desarrollo fronterizo y comercio.
El encuentro culminó con la firma de la Declaración de Lima, que refleja la intención de ambos países de coordinar sus políticas ante amenazas que han dejado de limitarse a las fronteras nacionales.
El crimen organizado, el narcotráfico, la extorsión y las redes que operan a través de distintos países se han convertido en uno de los principales desafíos de seguridad de América Latina. Para Lima y Quito, la respuesta pasa ahora por aumentar la cooperación entre los Estados.
La reunión supone además un acercamiento significativo entre dos países que durante buena parte del siglo XX mantuvieron disputas territoriales y que desde la firma de los acuerdos de paz de 1998 han desarrollado progresivamente una relación de cooperación.
Una estrategia conjunta contra el crimen organizado
El principal mensaje político del encuentro fue la voluntad de tratar el crimen organizado como un problema transnacional que exige respuestas coordinadas.
Fujimori sostuvo tras la reunión que Perú y Ecuador se encuentran actualmente en el mismo lado frente a las organizaciones criminales, mientras que Noboa defendió una actuación conjunta ante una amenaza que, según señaló, afecta directamente a la tranquilidad de las familias de ambos países.
La cooperación puede resultar especialmente importante en las regiones fronterizas, donde las organizaciones criminales aprovechan pasos irregulares, territorios de difícil vigilancia y redes internacionales para transportar drogas, armas o personas.
Ecuador lleva años señalando sus fronteras con Colombia y Perú como puntos estratégicos dentro de las rutas del narcotráfico internacional. Las autoridades ecuatorianas sostienen que buena parte de la droga que posteriormente sale desde sus puertos hacia Estados Unidos y Europa llega inicialmente desde países vecinos.
La frontera entre Perú y Ecuador gana importancia
El segundo eje de la estrategia será precisamente la seguridad fronteriza.
Durante las reuniones previas al Gabinete Binacional, los ministros de Exteriores de ambos países revisaron el trabajo desarrollado en las zonas limítrofes sobre seguridad, comercio e integración y evaluaron el cumplimiento del Plan de Acción de Quito de 2025.
También se aprobaron nuevos compromisos para 2026.
El objetivo es que la frontera deje de ser vista exclusivamente como una línea territorial y se convierta en un espacio de cooperación económica y de seguridad.
La actuación sobre estas zonas es especialmente relevante porque el crimen organizado latinoamericano funciona cada vez más mediante redes conectadas entre varios países. Narcotráfico, minería ilegal, tráfico de armas, trata de personas, contrabando y extorsión pueden compartir rutas e infraestructuras.
Perú, además, atraviesa su propia crisis de seguridad. La expansión de las extorsiones y los homicidios ha situado la lucha contra la delincuencia entre las principales prioridades de la nueva Administración de Fujimori.
Las denuncias por extorsión en el país pasaron de 2.421 en 2019 a 26.734 en 2025, mientras los homicidios aumentaron de 2.385 a 3.675 durante ese mismo periodo, según cifras recogidas por Associated Press.

Recreación editorial de Perú y Ecuador pretenden aumentar la coordinación en sus zonas fronterizas para combatir las redes criminales que operan entre ambos países.
Seguridad, pero también energía y pesca ilegal
El acuerdo entre Perú y Ecuador va más allá de la actuación policial y militar.
Los dos mandatarios asistieron también a la firma de un memorando para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, una actividad que representa otra forma de criminalidad transnacional y genera importantes daños económicos y ambientales.
Asimismo, las compañías estatales Petroperú y Petroecuador avanzaron en un memorando destinado a reforzar la cooperación y la integración energética.
La energía se ha convertido en un asunto estratégico para Ecuador debido a su elevada dependencia de la generación hidroeléctrica y a los riesgos derivados de las sequías.
Noboa ya había señalado anteriormente la posibilidad de que Perú suministrara gas a Ecuador para abaratar y diversificar la generación eléctrica del país.
Esta dimensión energética convierte la reunión en algo más que una cumbre sobre seguridad: Lima y Quito buscan construir una relación económica más interdependiente que pueda ayudar a ambos países durante episodios de escasez o inestabilidad.

Recreación editorial de la energía forma parte de la nueva agenda bilateral, junto con la seguridad, el comercio y la prevención frente a fenómenos climáticos extremos.
El fenómeno de El Niño entra en la agenda bilateral
Otro de los puntos que comparten ambos gobiernos es la preocupación por el fenómeno de El Niño.
Perú y Ecuador están entre los países sudamericanos más expuestos a sus consecuencias, especialmente a lluvias torrenciales, inundaciones, daños en infraestructuras y alteraciones en sectores económicos como la agricultura o la pesca.
Durante el encuentro, Fujimori incluyó este riesgo entre los grandes desafíos que deberán afrontar conjuntamente.
Noboa vinculó además la variabilidad climática con los problemas energéticos de la región, ya que las modificaciones en los patrones de lluvias afectan directamente a los países que dependen ampliamente de la producción hidroeléctrica.
La cooperación frente a El Niño añade así una dimensión de prevención de emergencias y resiliencia económica a la relación bilateral.
Perú toma el relevo de Ecuador al frente de la Comunidad Andina
La reunión de Lima tuvo también una importante dimensión regional.
Daniel Noboa entregó a Keiko Fujimori la presidencia pro tempore de la Comunidad Andina (CAN) para el periodo 2026-2027.
La organización está formada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú y constituye uno de los principales espacios de integración económica y política de la región andina.
Perú pretende aprovechar su presidencia para situar entre las prioridades regionales la lucha contra el crimen organizado y la respuesta ante fenómenos climáticos como El Niño.
La estrategia encaja además con el giro de la política de seguridad peruana. El ministro de Exteriores, Carlos Espá, aseguró ante el Congreso que la seguridad ciudadana se ha convertido en una de las principales prioridades de política exterior del Ejecutivo de Fujimori.
Esto significa que la cooperación policial y de seguridad podría adquirir un peso creciente no solo en la relación entre Perú y Ecuador, sino también dentro de la agenda de integración de los países andinos.

