Las lluvias intensas, crecidas de ríos y temporales que afectan a diferentes puntos de Latinoamérica han elevado el nivel de alerta en la región mientras El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico. Paraguay y Argentina afrontan inundaciones vinculadas a la crecida del Paraná, al tiempo que México, Chile y Perú también registran consecuencias de episodios meteorológicos extremos.
El Niño se fortalece y podría alcanzar su máximo en diciembre
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte de que El Niño seguirá intensificándose durante los próximos meses y podría alcanzar su punto máximo en diciembre de 2026.
Las temperaturas de la superficie del mar en las zonas central y oriental del Pacífico tropical podrían alcanzar valores excepcionalmente elevados durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre.
La OMM considera que este calentamiento continuará modificando los patrones de temperatura y precipitación en diferentes regiones del planeta, elevando el riesgo de inundaciones en unas zonas y de sequías en otras.
El organismo internacional había señalado ya en septiembre que la probabilidad de que el episodio persistiera hasta febrero de 2027 era prácticamente del 100% y que podía evolucionar hasta convertirse en un evento de intensidad muy fuerte.
Los efectos, sin embargo, no serán uniformes. Mientras partes del sur de Sudamérica pueden experimentar precipitaciones superiores a lo habitual, otras regiones del continente podrían enfrentarse a déficits de lluvia y mayores riesgos de sequía.
La situación plantea uno de los principales desafíos meteorológicos para Latinoamérica durante el final de 2026 y el comienzo de 2027.
Paraguay: miles de familias afectadas por la crecida del Paraná
Uno de los puntos donde la emergencia resulta más visible es Paraguay.
Las autoridades paraguayas contabilizan cerca de 4.300 familias damnificadas por la crecida del río Paraná. Aproximadamente 1.200 se encontraban en albergues temporales habilitados por municipios y gobernaciones, otras 2.000 habían buscado alojamiento con familiares o vecinos y alrededor de un millar permanecían en sus viviendas pese a las dificultades para desplazarse.
La Secretaría de Emergencia Nacional mantiene operativos de asistencia en las áreas inundadas. Sus informes de situación correspondientes a octubre describen evacuaciones, apertura de refugios y distribución de alimentos en distintos municipios del departamento de Alto Paraná.
Solo en Ciudad del Este, la administración municipal había actualizado el 22 de octubre su registro hasta alcanzar 1.000 familias afectadas, distribuidas entre diferentes barrios de la ciudad. Las autoridades mantienen dispositivos de alimentación, traslado y evacuación para las comunidades expuestas a la subida del agua.
La situación hidrológica seguirá siendo vigilada de cerca.
La Entidad Binacional Yacyretá informó el 21 de octubre de que los caudales que llegan al complejo permanecían claramente por encima de sus valores históricos medios. Según su alerta hidrológica, durante octubre los valores registrados superaban en aproximadamente un 92% el promedio de referencia utilizado por la entidad.

Recreación editorial de miles de familias paraguayas han resultado afectadas por el aumento del nivel del río Paraná.
Argentina refuerza su respuesta en Corrientes y Chaco
El incremento del nivel del Paraná también está afectando al lado argentino de la cuenca.
La Agencia Federal de Emergencias desplegó personal técnico y operativo en Corrientes y Chaco para coordinar medidas de seguimiento y respuesta junto a autoridades provinciales y fuerzas federales.
En Corrientes se realizaron reuniones con Defensa Civil y Prefectura Naval, mientras que en Chaco los equipos recorrieron centros de evacuados y coordinaron las actuaciones destinadas a asistir a las comunidades amenazadas por la crecida.
La respuesta forma parte del Plan de Preparación y Respuesta ante el fenómeno El Niño que Argentina mantiene activo ante la posibilidad de que las condiciones hidrológicas continúen deteriorándose.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria publicó además el 23 de octubre un nuevo seguimiento de la superficie cubierta por agua en el valle de inundación del Paraná.
El informe analiza los cambios producidos entre septiembre y octubre en áreas de Corrientes, Santa Fe, Chaco y Paraguay, con especial atención a las consecuencias sobre los sistemas productivos, las infraestructuras y los ecosistemas asociados a los humedales.
Reuters informó además de evacuaciones en Corrientes y de la muerte de dos trabajadores rurales mientras intentaban trasladar ganado desde áreas inundadas.
México, Chile y Perú también sienten los efectos del clima extremo
El impacto de las condiciones meteorológicas adversas no se limita a la cuenca del Paraná.
Reuters recoge episodios de lluvias, oleaje y temporales desde México hasta Chile, dentro de una temporada marcada por la intensificación de El Niño.
En México, el fuerte oleaje llegó a erosionar el terreno bajo un complejo residencial en San Pancho, provocando daños estructurales. Chile ha registrado también inundaciones, desprendimientos y tormentas de granizo en distintas zonas.
Perú representa otro de los puntos especialmente sensibles.
La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño mantiene la alerta de El Niño Costero. Su último informe disponible señala que el calentamiento frente a la costa peruana tiene una alta probabilidad de mantenerse con una magnitud extraordinaria hasta enero de 2027 antes de comenzar a disminuir.
El escenario obliga a las autoridades de la región a preparar simultáneamente planes contra inundaciones, daños en infraestructuras, pérdidas agrícolas y alteraciones económicas.
Un fenómeno que no afecta igual a toda Latinoamérica
Una de las principales dificultades de El Niño en Latinoamérica 2026 es precisamente su comportamiento desigual.
La OMM explica que en partes de Centroamérica y el Caribe el fenómeno suele traducirse en una reducción de las precipitaciones acumuladas, lo que puede provocar déficits de agua y problemas para los ciclos agrícolas.
En cambio, regiones del sur de Brasil, Uruguay, norte de Argentina y Chile pueden experimentar precipitaciones superiores a lo normal.
Colombia, Venezuela y determinadas zonas del norte de Brasil pueden afrontar el escenario opuesto, con condiciones más secas y mayor riesgo de incendios forestales.
Por ello, hablar de El Niño no significa que toda Latinoamérica vaya a sufrir simultáneamente grandes inundaciones.
El fenómeno actúa modificando patrones atmosféricos y oceánicos a gran escala, y sus consecuencias dependen de la ubicación geográfica, la época del año y otros factores meteorológicos.
Esta diferencia obliga a cada país a adoptar estrategias específicas: control de crecidas y evacuaciones en algunos territorios, protección de cultivos y reservas de agua en otros.

Recreación editorial de la OMM prevé que El Niño continúe intensificándose hasta alcanzar su máximo alrededor de diciembre de 2026.
El riesgo puede extenderse hasta 2027
El principal elemento de preocupación es que la situación todavía no habría alcanzado su máxima intensidad.
Las previsiones de la OMM sitúan el máximo de El Niño alrededor de diciembre de 2026, mientras que los pronósticos contemplan su persistencia durante los primeros meses de 2027.
En Perú, los modelos del ENFEN apuntan igualmente a que las condiciones extraordinarias de El Niño Costero pueden mantenerse hasta enero antes de comenzar una disminución gradual.
Los próximos meses serán, por tanto, determinantes.
La evolución del Pacífico, la intensidad de las precipitaciones y la respuesta de los gobiernos definirán hasta qué punto este episodio termina convirtiéndose en uno de los grandes acontecimientos climáticos de Latinoamérica durante 2026 y 2027.

