La FIFA mantendrá su proyecto para incorporar inversores privados a una nueva filial comercial pese al rechazo frontal de la UEFA. Las 55 federaciones europeas amenazan con abandonar todas las competiciones organizadas por el organismo mundial, una decisión que pone bajo presión el Mundial femenino de 2027 y la Copa del Mundo de 2030.
La FIFA mantiene su plan pese al boicot europeo
El fútbol internacional se enfrenta a una de las mayores crisis institucionales de su historia reciente. La FIFA confirmó este viernes 31 de julio que continuará las consultas para crear FIFA Forward Enterprise, una filial destinada a centralizar la explotación comercial y la organización operativa de sus competiciones.
La nueva estructura incluiría los derechos de televisión, los patrocinios, las licencias, la venta de entradas y otras actividades comerciales relacionadas con el Mundial masculino, el Mundial femenino y los torneos juveniles. La FIFA pretende permitir la entrada de inversores externos mediante participaciones minoritarias, aunque asegura que mantendría permanentemente el control de la compañía.
La respuesta de la UEFA ha sido inmediata. El organismo europeo y sus 55 federaciones nacionales aprobaron por unanimidad no participar en ninguna competición de la FIFA mientras el proyecto siga activo. La decisión incluye tanto los campeonatos masculinos como los femeninos y juveniles.
El boicot, por tanto, no es una declaración simbólica. De mantenerse, impediría que selecciones como España, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia o Portugal disputaran los próximos torneos organizados por la FIFA.

La UEFA anunció, en nombre de sus 55 federaciones nacionales, que no participará en competiciones de la FIFA mientras siga adelante la propuesta de permitir la entrada de inversores privados en el negocio del Mundial. Fuente: cuenta oficial de la UEFA en X (@UEFA).
Qué es FIFA Forward Enterprise
FIFA Forward Enterprise, conocida por las siglas FFE, sería una empresa controlada por la FIFA que agruparía sus operaciones comerciales y la ejecución práctica de sus torneos. El organismo calcula inicialmente el valor de la filial en unos 20.000 millones de dólares.
El proyecto contempla captar hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias y sin capacidad de control a inversores seleccionados. FIFA sostiene que conservaría la mayoría del consejo de administración y toda la autoridad sobre las reglas, los calendarios, los formatos de competición y las decisiones deportivas.
La organización presidida por Gianni Infantino defiende que separar sus operaciones comerciales permitiría profesionalizar la gestión, aumentar los ingresos y distribuir una mayor cantidad de dinero entre sus 211 asociaciones nacionales.
Según la propuesta oficial, cada federación recibiría 20 millones de dólares en financiación ordinaria durante el ciclo 2027-2030, frente a los ocho millones presupuestados actualmente. Además, podría solicitar voluntariamente otros 20 millones para proyectos extraordinarios de infraestructuras, centros de entrenamiento o desarrollo del fútbol base.
La FIFA estima que el nuevo modelo podría elevar por encima de los 10.000 millones de dólares la inversión mundial en desarrollo durante los próximos cuatro años. El plan necesita el apoyo de la mayoría de las federaciones nacionales y la aprobación de los órganos competentes del propio organismo.
Por qué la UEFA rechaza el proyecto
La UEFA considera que permitir la entrada de capital privado en una compañía vinculada a la explotación del Mundial modificaría definitivamente la naturaleza de la competición.
Su principal argumento es que un inversor externo tendría como prioridad obtener rentabilidad. Aunque no pudiera controlar directamente las decisiones deportivas, su presencia generaría presión para aumentar los ingresos mediante nuevos formatos, más partidos, precios superiores o calendarios comercialmente más atractivos.
En su comunicado, la organización europea sostuvo que el Mundial no debe tratarse como un producto financiero y acusó a la FIFA de preparar una reforma de enorme trascendencia sin una consulta previa suficiente. También exigió garantías vinculantes de que las competiciones nunca serán abiertas a la propiedad privada.
La FIFA rechaza esta interpretación. El organismo asegura que “nadie está vendiendo el fútbol” y señala que los inversores únicamente accederían a una participación minoritaria en la filial comercial, sin intervenir en el gobierno institucional ni en las reglas deportivas.
El choque enfrenta así dos visiones. FIFA presenta la operación como una fórmula para generar y repartir más recursos; la UEFA considera que introduce intereses empresariales permanentes en el núcleo económico de las competiciones internacionales.
Los Mundiales de 2027 y 2030, bajo presión
La primera gran competición afectada podría ser el Mundial femenino de 2027, que se celebrará en Brasil. España tendría que defender allí el título, pero la amenaza europea implica que ninguna selección perteneciente a la UEFA participaría mientras continúe la propuesta.
El conflicto también afecta directamente al Mundial masculino de 2030. España, Portugal y Marruecos serán los principales organizadores, con partidos conmemorativos previstos en Argentina, Uruguay y Paraguay. La ausencia de los países europeos resultaría especialmente contradictoria al ser dos federaciones de la UEFA anfitrionas del campeonato.
Europa mantiene además una posición deportiva decisiva. Seis de las diez selecciones mejor clasificadas en las categorías masculina y femenina pertenecen a la UEFA. Un Mundial sin las principales potencias europeas perdería una parte sustancial de su atractivo competitivo, televisivo y comercial.
La medida europea permanecerá activa hasta que la FIFA retire completamente el proyecto y ofrezca garantías de que no volverá a plantear la entrada de propietarios privados en sus competiciones.
CONCACAF y Asia también muestran su rechazo
La oposición no se limita a Europa. La CONCACAF, que agrupa a las federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, rechazó la propuesta después de expresar dudas sobre la transparencia, los plazos y el procedimiento utilizado.
La Federación Mexicana indicó posteriormente que esperará a recibir más información antes de adoptar una postura definitiva. Esta cautela resulta especialmente relevante porque México acaba de organizar el Mundial de 2026 junto con Estados Unidos y Canadá.
La Confederación Asiática también criticó que el proyecto fuera presentado sin una consulta previa con los organismos continentales. Su presidente advirtió de que una transformación de estas características difícilmente podría prosperar sin el respaldo de las seis confederaciones.
La Confederación Africana tiene previsto estudiar la iniciativa, mientras la Confederación Sudamericana, CONMEBOL, todavía no había anunciado públicamente una posición oficial cuando se produjo el rechazo europeo.

Recreación editorial de las 55 asociaciones pertenecientes a la UEFA rechazando por unanimidad el proyecto y condicionando su regreso a los torneos FIFA a la retirada completa de la propuesta.
Una batalla por el control económico del fútbol
El conflicto refleja una disputa más amplia por el reparto de los ingresos y el poder dentro del fútbol internacional. La FIFA controla los Mundiales de selecciones, mientras que la UEFA gestiona competiciones de clubes extremadamente rentables como la Champions League.
La creación de una filial valorada en 20.000 millones de dólares reforzaría la capacidad financiera de la FIFA y le permitiría competir con modelos comerciales desarrollados por grandes ligas deportivas y fondos internacionales.
Thrive Eternal aparece como posible líder del grupo inversor, mientras JPMorgan trabaja junto a la FIFA en la operación. La organización afirma que buscará socios de diferentes regiones y con una perspectiva de inversión a largo plazo.
La UEFA teme, sin embargo, que este modelo establezca un precedente irreversible. Si los inversores compran una parte del negocio comercial de los Mundiales, podrían esperar un crecimiento continuo de los beneficios y condicionar indirectamente las decisiones sobre calendarios, formatos y mercados prioritarios.
La disputa continuará durante las consultas con las federaciones nacionales. Según Reuters, la FIFA pretende obtener una respuesta antes del 19 de septiembre, aunque la propia organización ha señalado que el proyecto todavía puede aprobarse, rechazarse o modificarse durante el proceso.

