La Policía Nacional y la Guardia Civil han identificado en las imágenes de la entrada masiva a Ceuta a al menos una decena de personas que fueron investigadas, condenadas y posteriormente expulsadas de España por delitos vinculados al terrorismo yihadista. Los especialistas antiterroristas tratan ahora de determinar si continúan entre los miles de migrantes que permanecen en la ciudad.
La identificación eleva la crisis de Ceuta a un problema de seguridad nacional
La entrada masiva registrada en la frontera de Ceuta ha adquirido una nueva dimensión después de que las unidades antiterroristas detectaran entre los migrantes a personas expulsadas anteriormente de España por su vinculación con el yihadismo.
Agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional y de la Jefatura de Información de la Guardia Civil habrían reconocido en diferentes grabaciones a “al menos una decena” de individuos investigados, detenidos, condenados y enviados posteriormente a Marruecos.
La identificación se produjo durante el análisis inicial de las imágenes captadas cuando decenas de miles de personas cruzaron la frontera por tierra y mar. Los investigadores consideran posible que la cifra aumente conforme avance la revisión del abundante material disponible.
La información ha sido atribuida a mandos especializados de ambos cuerpos, pero el Ministerio del Interior todavía no ha difundido un comunicado público individualizado con los nombres, la situación procesal o la localización de los identificados.
Esta circunstancia obliga a diferenciar entre tres hechos: que hayan sido reconocidos en las imágenes, que continúen actualmente en Ceuta y que hayan sido localizados o detenidos. Por ahora, no se ha confirmado públicamente que todos ellos estén bajo custodia policial.

Recreación editorial de la Audiencia Nacional ha solicitado un informe policial para determinar si la entrada respondió a una actuación concertada.
Cómo detectaron a los expulsados por yihadismo en Ceuta
La prioridad de los agentes consiste en reconstruir quiénes accedieron a territorio español durante las horas en las que los controles fronterizos quedaron desbordados.
Las unidades de Información están revisando las cámaras instaladas en el perímetro fronterizo, las grabaciones realizadas por medios de comunicación y los vídeos publicados en redes sociales. Posteriormente, las imágenes pueden compararse con los archivos policiales y con las fotografías de personas investigadas o condenadas anteriormente.
Los primeros análisis habrían permitido reconocer a individuos incluidos en antiguas investigaciones contra el terrorismo yihadista. Se trataría de personas que ya habían pasado por España, fueron condenadas y acabaron siendo expulsadas a Marruecos.
Sin embargo, la identificación visual no equivale automáticamente a una detención. Los agentes deben verificar la identidad, localizar al individuo y comprobar si existe una prohibición de entrada vigente, una orden judicial pendiente o alguna circunstancia que permita adoptar nuevas medidas.
La situación se complica porque muchas de las personas que cruzaron carecían de documentación y no pudieron ser registradas individualmente durante los momentos de mayor presión.
Podrían encontrarse entre quienes todavía permanecen en la ciudad
Los investigadores manejan la posibilidad de que algunos de los identificados continúen entre las personas que todavía no han regresado a Marruecos.
Las cifras varían según la administración consultada. El Gobierno de Ceuta estima que permanecen en la ciudad entre 3.000 y 5.000 migrantes, mientras que la Delegación del Gobierno reduce el cálculo a unas 2.500 personas. Antena 3 también recoge estas dos estimaciones en su cobertura en directo de la crisis.
Reuters informó de que España había contabilizado aproximadamente 69.500 retornos a Marruecos, mientras varios miles de personas continuaban en Ceuta y los recursos de acogida se encontraban desbordados. Entre quienes permanecían bajo atención institucional había más de 860 menores no acompañados.
La búsqueda de los perfiles identificados debe realizarse entre playas, asentamientos improvisados, centros de acogida y otros espacios en los que se han concentrado los migrantes.
Los equipos policiales también deben evitar que los sospechosos puedan salir de Ceuta utilizando identidades falsas, documentación de otras personas o rutas clandestinas hacia la península.

La infografía resume las principales cifras de la crisis de Ceuta, la identificación de al menos diez personas expulsadas previamente por delitos relacionados con el yihadismo y la investigación abierta para esclarecer si la entrada masiva fue organizada o aprovechada por redes criminales.
No hay indicios públicos de una célula preparada para atentar
La identificación de personas expulsadas por delitos de terrorismo constituye un fallo grave de seguridad fronteriza, pero no permite concluir que existiera una operación yihadista organizada dentro de la entrada masiva.
Hasta ahora no se ha comunicado que los investigados transportaran armas, explosivos o documentación relacionada con la preparación de un atentado. Tampoco se ha confirmado que actuaran coordinadamente o que formasen una célula operativa.
El hecho acreditado por las fuentes policiales citadas es que aprovecharon el descontrol fronterizo para volver a entrar en territorio español después de haber sido expulsados.
Por tanto, sería incorrecto afirmar que una organización terrorista dirigió la movilización o introdujo deliberadamente a sus integrantes. Esa posibilidad no está demostrada y necesitaría pruebas adicionales sobre contactos, instrucciones, financiación o planificación previa.
La actuación policial se encuentra actualmente en una fase de identificación, búsqueda y evaluación individual del riesgo que puede representar cada persona.

Recreación editorial de especialistas policiales analizando grabaciones y datos biométricos durante la investigación sobre los expulsados por yihadismo detectados en Ceuta.
La Audiencia Nacional investiga si la entrada estuvo organizada
La dimensión antiterrorista coincide con las diligencias abiertas por la Audiencia Nacional para esclarecer si la entrada masiva respondió a una actuación concertada.
La jueza María Tardón ha pedido un informe a la Policía Nacional para decidir si el tribunal es competente para investigar los hechos. Las diligencias parten de una denuncia que plantea posibles delitos contra la seguridad del Estado, tráfico de personas y organización criminal.
La solicitud del informe no significa que la Audiencia Nacional haya concluido que existió una operación terrorista. Su objetivo es determinar si la movilización fue espontánea, si estuvo promovida por redes criminales o si pudo utilizarse como mecanismo de presión contra España.
También deberá analizarse el papel desempeñado por las mafias, la difusión de mensajes engañosos en redes sociales y la actuación de Marruecos durante las horas anteriores al cruce.
Antena 3 informó de que Marruecos asegura haber advertido previamente a España sobre el aumento de la presión migratoria, mientras el Ministerio del Interior sostiene que no recibió ninguna alerta que anticipara una movilización de semejante magnitud.
España mantiene una elevada actividad contra el terrorismo yihadista
El hallazgo se produce en un año marcado por un número elevado de operaciones antiterroristas.
Los datos oficiales del Ministerio del Interior contabilizaban 43 operaciones y 82 detenidos por terrorismo yihadista en España durante 2026, con información actualizada hasta el 28 de julio, dos días antes de que comenzara la fase más grave de la crisis de Ceuta.
Las fuerzas de seguridad consideran prioritario controlar las rutas migratorias irregulares porque pueden ser utilizadas excepcionalmente por personas vinculadas a organizaciones terroristas. Esto no significa que la migración irregular sea equivalente al terrorismo ni que el conjunto de quienes cruzaron represente una amenaza.
La inmensa mayoría de las personas que permanecen en Ceuta debe ser atendida conforme a su situación concreta: solicitantes de protección internacional, menores no acompañados, migrantes económicos o personas vulnerables.
La investigación antiterrorista debe centrarse exclusivamente en quienes aparecen relacionados con expedientes policiales o judiciales y evitar generalizaciones basadas en la nacionalidad, la religión o el origen.
El control de identidades será una de las tareas más complejas
La entrada simultánea de decenas de miles de personas impidió aplicar inicialmente los procedimientos ordinarios de identificación.
Las autoridades deben ahora recoger huellas dactilares, fotografías, información biográfica y documentación para comparar esos datos con bases policiales españolas, europeas e internacionales.
Este proceso permitirá detectar no solo a personas relacionadas con el terrorismo, sino también a individuos con órdenes de detención, prohibiciones de entrada, antecedentes por delitos graves o identidades falsas.
La dificultad reside en completar estas comprobaciones mientras Ceuta continúa afrontando una emergencia humanitaria, los centros permanecen saturados y los servicios públicos atienden a miles de personas.
La crisis ha demostrado que recuperar físicamente el control de la frontera no resuelve automáticamente el problema. También es necesario reconstruir quién entró, quién regresó a Marruecos y quién permanece todavía en territorio español.

