Popularidad de Trump 2026 cae al 31% antes de las elecciones legislativas de Estados Unidos

Trump cae al 31% de aprobación a dos semanas de unas elecciones decisivas en Estados Unidos

La popularidad de Donald Trump ha descendido hasta el 31%, el nivel más bajo registrado durante cualquiera de sus dos mandatos, mientras Estados Unidos entra en la recta final hacia las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre. El deterioro de la percepción económica y el elevado coste de la vida amenazan ahora con convertirse en un importante lastre para el Partido Republicano.

La popularidad de Trump 2026 toca un nuevo mínimo

Donald Trump afronta uno de los momentos políticamente más delicados desde su regreso a la Casa Blanca. Una nueva encuesta de Reuters/Ipsos sitúa su índice de aprobación en apenas el 31% de los adultos estadounidenses, un punto menos que dos semanas antes y el mínimo registrado durante cualquiera de sus presidencias.

El resultado cobra especial importancia por el momento en el que se produce. Estados Unidos celebrará el próximo 3 de noviembre las elecciones legislativas de 2026, en las que estarán en juego el control del Congreso y, con ello, buena parte de la capacidad de Trump para desarrollar su agenda política durante los dos últimos años de su mandato.

La encuesta fue realizada durante cuatro días y recoge las respuestas de 1.679 adultos estadounidenses, entre ellos 1.279 votantes registrados. El margen de error es de dos puntos porcentuales para el conjunto de participantes y de tres puntos entre los votantes registrados.

Más allá del porcentaje concreto, otras encuestas recientes muestran igualmente un fuerte grado de insatisfacción entre los estadounidenses. AP-NORC ha detectado un amplio deseo de cambio entre los votantes y dificultades para los republicanos en cuestiones centrales como el coste de vida, la economía o la sanidad.

Los demócratas abren una ventaja de 12 puntos

El dato probablemente más preocupante para los republicanos no se encuentra únicamente en la valoración del presidente.

Cuando Reuters/Ipsos preguntó a los votantes registrados qué partido apoyarían si las elecciones al Congreso se celebraran ahora, un 47% eligió a los demócratas frente al 35% que optó por los republicanos. La diferencia de 12 puntos es la mayor observada en este ciclo electoral por esta encuesta.

Dos semanas antes, la diferencia era considerablemente menor: 44% para los demócratas y 37% para los republicanos.

Eso no significa necesariamente que el resultado del 3 de noviembre vaya a reproducir esos porcentajes. Las elecciones estadounidenses se deciden distrito por distrito para la Cámara de Representantes y estado por estado para el Senado, por lo que una encuesta nacional no puede transformarse directamente en una previsión de escaños.

Los republicanos conservan además ventajas estructurales en determinadas circunscripciones y estados. Sin embargo, la evolución nacional muestra un cambio del clima electoral que obliga al partido a defender territorios que hasta hace pocos meses parecían considerablemente más seguros.

Associated Press ha constatado precisamente movimientos de recursos republicanos hacia distritos que se han vuelto más competitivos, mientras los demócratas están destinando fondos a carreras que inicialmente no figuraban entre sus principales objetivos.

La economía se convierte en el principal problema para Trump

Detrás de la caída de la popularidad de Trump en 2026 aparece un elemento especialmente sensible para cualquier Gobierno estadounidense: la economía doméstica.

Según Reuters/Ipsos, un 68% de los estadounidenses desaprueba la gestión económica del presidente. El dato incluye incluso al 37% de quienes se identifican como republicanos.

Al preguntar qué partido gestionaría mejor la economía, el 40% señala a los demócratas y el 33% a los republicanos.

Los elevados precios de la gasolina y de otros productos básicos están teniendo un peso significativo en esa percepción. El encarecimiento energético asociado a las tensiones internacionales ha terminado trasladándose directamente al bolsillo de los hogares y se ha convertido en uno de los argumentos centrales de la campaña.

El deterioro económico también aparece en otros estudios. Una encuesta publicada recientemente detectaba un fuerte pesimismo entre votantes independientes y rurales y una percepción generalizada de crisis del coste de vida, incluso entre sectores tradicionalmente próximos al Partido Republicano.

Trump y los republicanos intentan contrarrestar ese escenario insistiendo en sus políticas energéticas, fiscales y comerciales, mientras los demócratas están concentrando buena parte de su mensaje electoral en los precios, la vivienda, la sanidad y el poder adquisitivo.

Recreación editorial del coste de la gasolina y de los productos básicos se ha convertido en uno de los principales factores de preocupación para los votantes estadounidenses.

El voto femenino amplía la brecha

Otro de los movimientos más destacados de la nueva encuesta se produce entre las mujeres.

El 50% de las votantes consultadas afirma que apoyaría a candidatos demócratas al Congreso, frente al 32% que elegiría candidatos republicanos. Los hombres también muestran una ventaja demócrata, aunque menos pronunciada.

La evolución de este grupo puede resultar especialmente relevante en los distritos competitivos de la Cámara de Representantes y en las elecciones al Senado que permanecen abiertas.

La batalla electoral ha dejado además de limitarse a estados tradicionalmente disputados. Algunas carreras en territorios considerados sólidos para los republicanos han ganado competitividad durante las últimas semanas.

AP ha informado de que los republicanos están replanteando su estrategia en varios distritos de la Cámara, mientras que determinadas contiendas que inicialmente parecían secundarias han comenzado a atraer dinero y atención nacional.

3 de noviembre: el control del Congreso está en juego

Las elecciones legislativas del 3 de noviembre de 2026 decidirán el equilibrio de poder en Washington durante la segunda mitad del mandato de Trump.

Una pérdida de la Cámara de Representantes, del Senado o de ambas cámaras dificultaría considerablemente la aprobación de nuevas leyes impulsadas desde la Casa Blanca. También aumentaría la capacidad de los demócratas para investigar al Ejecutivo, bloquear determinadas iniciativas y condicionar presupuestos y nombramientos.

Por ese motivo, Trump está participando directamente en la campaña.

El presidente ha intensificado sus mítines en apoyo de candidatos republicanos e intenta movilizar a los mismos votantes que hicieron posible su regreso a la Casa Blanca. AP informó este lunes de uno de esos actos en Kansas, un estado que Trump ganó por 16 puntos en 2024 pero donde la carrera al Senado se ha convertido en una contienda mucho más competitiva de lo esperado.

La estrategia tiene un riesgo evidente: cuanto mayor sea el protagonismo del presidente en la campaña, mayor puede ser también la vinculación entre el resultado de los candidatos republicanos y la valoración personal de Trump.

Recreación editorial de los estadounidenses acudirán a las urnas el 3 de noviembre en unas elecciones que decidirán el control del Congreso.

Las encuestas todavía no deciden la elección

A pesar de la ventaja demócrata que muestran varios sondeos, quedan factores importantes que impiden considerar decidido el resultado.

Una encuesta nacional refleja el estado general de la opinión pública, pero no determina directamente quién controlará el Congreso. Cada distrito de la Cámara tiene sus propias características y el Senado depende de un reducido número de carreras estatales.

También influirán la participación real, la movilización de cada partido y el comportamiento de los votantes indecisos durante las dos últimas semanas de campaña.

Los republicanos mantienen además una capacidad financiera considerable y existen distritos actualmente en manos demócratas donde Trump ganó en las elecciones presidenciales de 2024.

Por tanto, el 31% de aprobación no constituye una predicción electoral, pero sí representa una señal política especialmente negativa para la Casa Blanca en un momento crítico.